Web personal de Narwhal Tabarca

Entradas de Octubre 2006

Ya tenemos barra en el local!!!

31, Octubre 2006 · Deja un comentario

 

Queridos amigos,

Ya tenemos la barra en el local. Es un momento crucial para la exitencia del cuba libro. Es preciosa, quisimos que fuera una simulación de lo clásico, y el efecto es mucho mejor que el esperado. El truco ha sido sencillo, hemos conseguido unos adoquines que simulan ser de piedra (pero son de hormigón) y colocados de manera dispar da la sensación de que estamos en el naciente de una torre medieval. No tendrá una princesa en lo alto, pero sí mil rubias espumosas esperando refrescar algún gaznate.

Estoy, sinceramente conmovido e ilusionado. La barra del local es preciosa, no me canso de repetirlo. Ya están recubriendo algunas paredes de marmol blanco, y en esta semana se queda todo hecho. Así que ya va quedando menos.

Les voy a ir dejando fotos, para que vean la evolución. Las empiezo a hacer esta misma tarde.

AY! que ilusión!!!

Por cierto, estoy haciendo mis deberes con lo de la novela eh, va a buen ritmo y me gusta como va quedando. Aunque sin lugar a dudas, la corrección deberá ser milagrosa.

Un fuerte abrazo a todos.

Por cierto, no se olviden de que Basilio presenta su libro en el Gran Hotel Canarias, el día 15 de noviembre (pendiente de confirmación), con la editorial que tanto quiero y de la que formo parte: MAR FUTURA.

Un besote, Carlos, eres grande!

Categorías: General

Cuento brevísimo.

30, Octubre 2006 · Deja un comentario

 

Me he pasado cinco años esperando que me respondas. Desde que lo hiciste hace tres, estoy huyendo de tí: un perro que habla.

 (O mi intento de escribir el cuento más corto del mundo, compitiendo con el famoso de cuando se despertó el dinosaurio aún seguía allí -9 palabras, 41 letras-):

Huyó tres años desde que le habló su perro.

(9 palabras, 34 letras).

El mismo número de palabras, pero con 7 letras menos ¿he conseguido escribir el cuento más corto del mundo?

 

Un abrazo.

(Dedicado a Ica, ella sabe por qué)

Categorías: Narrativa

He creado una nueva Categoría. Ahora recetas de cocina de la Mama.

29, Octubre 2006 · 7 comentarios

 

Pues sí, queridos amigos. La curisidad no tiene por qué tener límites y ahora he decidido dedicarme también a la cocina. Y ¿qué mejor maestra que una madre?.

Hoy les voy a explicar cómo hace las lenjetas con chorizo. Les recomiendo que las prueben. No tienen nada que ver con las típicas lentejas que todos conocemos. Estas, además de ser las que he estado comiendo durante toda mi vida, son las mejores lentejas que he probado nunca.

Bueno, no se las voy a vender. Ustedes las prueban, si las quieren las comen y si no ya saben, se las comen igual que no está el horno para bollos, ni la economía para estar tirando la comida. Que los pisos están caros y la gasolina también.

Por cierto, la novela va viento en popa.

LENTEJAS DE LA MAMA

(para cuatro con chorizo.(30 min.)

Ingredientes:

1. Lentejas de las pequeñas las más pequeñas (3 cuartos de un paquete).

2. Dos o tres rodajas con chorizo.

3. Media cebolla

4. Un tomate

5. Tres dientes de ajo

6. Un chorretón de aceite

7. Dos o tres papas

8. Un cuarto kilo de calabaza

9. Una zanahoria (opcional)

10. Una hoja de laurel

11. Un chorrito de vino blanco.

12. Dos estarlux de carne.

13. Una pizca de sal (si es necesaria)

14. Pimentón

Preparación:

Se limpian y lavan las lentejas (se les quita las piedras). Se ponen en un caldero. Las lentejass, se le pone el aceite, la cebolla y el tomate picados. Los dientes de ajo partidos en láminas (a la mitad en 2 láminas), la hoja de laurel, el pimentón, el vino blanco, y el chorizo y la piña de maiz (opcional). Se remueve todo con el propio caldero, agitándolo. Se le pone agua fría hasta la mitad del caldero y se pone al fuego duro y el estalux (después del agua).

Cuando empiece a hervir se baja el fuego de la mitad para arríba, del 1-10, al seis o siete. Mientras se van pelando las papas, se parten en cuatro, según el tamaño (4 o 6 trozos). Se pela y pica la zanahoria y se trocea la calabaza.

Se le añade la zanahoria junto con la calabaza. Se deja hervir unos diez minutos y se le incorporan las papas al cabo de los 10 minutos. Se deja que se cocina removiéndolos de vez en cuando para que no se peguen las lentejas, hasta que esté apotajaíto o espeso, el tiempo depende de las papas.

Se prueban, si necesitan sal se le pone un poquito.

¡Que les aproveche!

Un fuerte abrazo.

Categorías: Poesía culinaria de la Mama

Día 2. Primeras dificultades.

28, Octubre 2006 · Deja un comentario

 

Estimados míos,

Después de mi decisión me he recluído un poco en mis ratos libres. Por la tarde, en vez de estar asistiéndo a las clases de filología, me estoy quedando en la biblioteca de la facultad para hacer mis tareas. Creo que de momento voy a buen ritmo. Ya he desarrollado el argumento y estoy bastante contento con el resultado. Creo que es muy defendible en la novela. He conseguido que tenga cierta complejidad. Un entresijo de relaciones bastante interesante que, bien explotadas, pueden terminar en una obra también interesante. Ahora, no es lo mismo tener la mejor harina del mercado que hacer con ella el mejor pan. Lo segundo es más complicado que lo primero, no me caben dudas.

Para reforar mis pocos conocimientos de cómo estructurar mi tiempo y mi mente para escribir una novela me estoy valiendo un una bibliografía muy interesante y la cual recomiendo:

1. Cómo ambientar un cuento o una novela. Ed. Alba

2. Cómo se escribe una novela. Héctor García Quintana. Ed. Berenice

3. Y los consejos de la revista Premura, que no están nada mal.

Aunque estos son los que estoy trabajando en estos momentos, tengo una larga lista de ellos que estoy deseando empezar a ojear esta semana. Entre ellos uno de Anton Chéjov, que se llama algo así como: premisas para un joven escritor: como se escribe un cuento.

El primero de ellos, el del ambiente en la narrativa me lo he leído hoy, y me parece bastante interesante. Me ha dejado muchas cosas claras y, además, me merece una reflexión. De la misma forma que, en un cuadro, el amarillo usado en una parte tiene que ser el mismo que se use en el resto del cuadro, para que no tenga tonalidades diferentes y guarde una unidad deseable, una novela tiene que tener muchos elementos en común que guarden también la misma unidad ambiental. Los personajes tienen que casar con los escenarios, sus formas de ser, sus profesiones, su cualidades, al fin y al cabo, tienen que guardar una estrecha relación con el argumento. Pero no solo eso, es imprescindible que lo hagan de una forma determinada. Un ejemplo. En la novela de Herman Melville: ” Benito Cereno”, según critiqué en su día, parece que siempre es de noche. Ese ambiente lo ha conseguido el autor mediante, no solo la descripción fantasmagórica y misteriosa de los barcos, sino también, mediante la misma forma de ser de los personajes, sus características físicas, sus registros a la hora de hablar, todo.

Ahora pasemos a la práctica. Les aseguro que no me está siendo muy facil que todo encaje a la perfección. Quizá la perfección no exista y tender a ella es como tender al infinito. No lo dudo. Pero si se marcha en esa dirección el camino es abrupto. Aunque tampoco dudo que sea gratificante una vez que se termine la obra y se compruebe que lo que se ha conseguido no difiere en exceso de lo que se pretendió al comienzo.

Bien, para no desviarme mucho del tema. Les contaba que ya el argumento lo tengo desarrollado y puesto en la puerta de la cocina. Seis folios llenos de flechas y cogidos al cristal con cinta adhesiva. A mi derecha he puesto, cosecha propia o manía añeja, un enorme cartel de tres folios apaisados en los que se puede leer: LABOR OMINIA VINCIT. Y justo debajo me he hecho un planning de la novela, para tener los plazos controlados. Si le funciona a los técnicos cuando están haciendo una construcción, a mi no tiene por qué no funcionarme para construir una novela.

Hoy me he metido de lleno en la caracterización de los personajes. En un principio había pensado crearlos de la nada, o hacer un compendio de personalidades de distintos conocidos. Pero luego me dí cuenta de que era prácticamente imposible e inevitablemente increíble. Por esta razón he ido seleccionando a personas reales con las que trato de forma cotidiana, para desarrollar sus personalidades en tres estudios diferenciados cada uno: Cómo es realmente, Cómo aparenta ser y Cómo le ve la gente. Estos tres prismas de la misma personalidad son necesarios, puesto que depende de las diferencias entre ellos un mismo personaje puede ser completamente lineal y pasar completamente desapercibido, o, por el contrario, puede ser abrupto, gráfico, físico e inolvidable en el futuro para el lector.

En fin, compañeros, aquí me encuentro, desentrañando personajes para la novela. Ya les iré contando que tal van yendo las cosas.

Un fuerte abrazo.

Categorías: Narrativa

Sentimentalismos aparte.

26, Octubre 2006 · 2 comentarios

 

 

FOTO: yo, observando un pecio

 

Ya va siendo hora de abrir las escotillas y que salga el sentimentalismo al mar abierto. No es facil reflotar un pecio, pero si no se hace nunca volverá a navegar. Así que he decidido olvidarme de las hazañas propias como sensiblero enervado hasta la médula, o fino de pacotilla o laína, sin remedio aparente. Nada obtengo llorando mis limitaciones por las esquinas, y tampoco preparandome eternamente para dar el salto hacia la ocupación. Estoy preocupado, puedo decir ahora, en ese intante preciso que existe antes de la ocupación. La única solución entonces será la ocupación, que es lo que queda después de suprimir el pre de la palabra: preocupación.

Eso es, me he fijado una meta: escribir una novela en un mes (un borrador digamos). Lo que quiere decir que si hoy es 26 de octubre de 2006, el borrador ha de estar acabado para el 26 de noviembre de este mismo año. Dejándome aconsejar por Recursos para Escritores, el plan de trabajo será el siguiente:

Día 1:

Cómprare algunas carpetas de anillas, cada una con su número de capítulo. 90.000 palabras (Medida aproximada de una novela de hoy) pueden parecer una gran cantidad, pero conseguir pequeños segmentos de 3.000 palabras, es un objetivo más realista.

Redactaré un pequeño resumen para cada capítulo y lo pegalo en la carpeta correspondiente. Usaré Post-it’s, por si tengo que cambiarlos de lugar.

Dibujaré un mapa con la línea argumental de la novela y lo pegaré en la pared al lado de mi escritorio.

Día 2:

Crearé los perfiles de mis personajes con tanta profundidad como pueda. Me divertiré. Procuraré ser creativo con los rasgos peculiares que los caracterizan. Inventare un pasado para ellos, incluyendo familia y amigos. Buscaré fotografías que me recuerden a ese personaje y las pegaré cerca de mi lugar de trabajo.

Día 3:

Añade las acciones que quieren realizar los personajes en los pequeños resúmenes que había pegado a la carpetas. Comprobaré que el argumento aún funciona. Empezaré a pensar en los pequeños detalles escénicos que darán vida a mi mundo de ficción.

Días 4 – 29:

- Acallando al corrector que llevo dentro me limítaré a encontrar tiempo para escribir.
- Me sentaré y rellenaré los detalles de esos pequeños resúmenes que ya tengo escritos.
- Me olvidaré de las expresiones, de la gramática y de los detalles escénicos. Sólo escribiré.
- Escribiré el esqueleto de la escena que me llevará de un capítulo al siguiente. Si me marco el objetivo de escribir 3.000 palabras al día, en 26 días tendrás el primer borrador de una novela completa. (según Torrente Malvido, Gonzalo Torrente Ballester escribía 8 folios todos los días)

Día 30:

Lo celébraré tomándome el día entero libre, con una caña bien fría.

REVISIÓN

Lo que tendré al final de este mes de trabajo es un borrador completo de una novela que necesitará mucha revisión.

Necesitaré volver al manuscrito muchas veces y añadir detalles, describir y corregir los escenarios y abrir los personajes de nuevo para darles profundidad y crear empatía con el lector. Corregir los errores gramaticales y expandir las escenas para clarificar los detalles son pasos necesarios… pero son pasos necesarios e ineludibles.

Aún así, la revisión no es lo mismo que la escritura creativa. Revisar un manuscrito completo me dará una enorme sensación de orgullo, de haber conseguido algo, y es, también, una gran herramienta para motivarme. No puedo revisar sin haber acabado la historia.

Dividiendo una tarea enorme, como la de escribir una novela, en pequeñas tareas más manejables, podré realmente escribir una novela en un mes.

Ya sé que todos estos pasos no son más que una paráfrasis en primera persona del link que he puesto a la derecha. Pero es una buena forma de motivarme. Cuando escribí “Krumen, euforia de reconciliación” (qué título más malo, por cierto) estaba dándole a las teclas durante dos horas diarias. Uno de mis principales errores es que siempre que terminaba la semana revisaba y corregía todo lo que había hecho. Avanzaba lento.

Tengo al menos cuatro novelas en el tintero. Elegiré una y ya les diré como me van yendo las cosas.

Un fuerte abrazo compañeros, deséenme suerte.

Por cierto, sky4you, el link de la derecha que está debajo del link de “Cómo escribir una novela en un mes” me ha parecido muy bueno. Si tienen un tiempo visítenlo, no tiene desperdicio.

Categorías: Narrativa

Cuestiones vitales o simplemente Santi.

23, Octubre 2006 · 3 comentarios

Estimados compañeros,

Hoy he estado en mi primera clase de filología hispánica. Es decir, hoy ha sido un gran día. Desde que tuve la edad para recibir el “¿qué quieres ser de mayor?”, como quien está preparado para recibir la comunión o la confirmación, o el primer plantón amoroso, o la primera eyaculación, yo respondí sin dudarlo: “escritor”. Tenía ocho años. Ya había escrito un cuento sobre los reyes magos de 8 páginas, con ilustraciones a todo color hechas por el autor. Los colores, como es de esperar, se daban la mano donde les parecía, y las figuras quedaban delimitadas por un trazo grueso para que se diferenciaran del desastre cromático. También había escrito para aquel entonces un poema a mi madre. La comparaba con una higuera y cada uno de mis hermanos era pues un higo. Luego con el tiempo supe que la única que tenía higo era mi hermana, y que nosotros, mi hermano y yo, debíamos ser algo así como el fruto de una platanera. Tal es la inocencia de un niño. Aprendí a leer a los seis años, como casi todos supongo. A los siete ya sabía defenderme con alguna frase que dejaba boquiabierto a cualquier adulto: mi mama me mima, mi tio toma tomate etc. Fue cuando terminé de aprenderme todas las letras del abecedario cuando me vi con alas suficientes para escribir cualquier cosa que se me antojara, excepto extrañas palabras como corn flakes, que, curiosamente se leían corn fleiks y otros misterios del mismo estilo. Sí, me preguntaron y dije “escritor”, y algo se me acomodó en las entrañas, entre el intestino y el páncreas quizá. Me sentí seguro de mi desición, y me sorprendió no haber dominado ni la mente ni la lengua para pronunciar esa palabra. Tal automaticidad nada más escuchar la pregunta me hizo pensar que quizá aquello que se me había acomodado entre las tripas llevaba tiempo esperando dicha pregunta para eruptar la respuesta. Dije escritor y sin embargo no recuerdo cuando aprendí a sumar, ni a restar. No recuerdo mi primera clase de sociales, ni de naturales. No recuerdo nada más que imágenes sueltas de cuando estaba en clase de lengua y literatura. La primera novela que leí fue: Roby, Toby y el Aeroguatutú. Es fácil recordar cómo me impresionaba su grosor. Un libro de ese tamaño debía ser para los grandes. Recuerdo muy bien la sensación que tuve al acabarlo. Pensé que era el primer libro que me leía y, curisamente, desde entonces lo guardé y aún lo conservo. A los dieciocho lo releí y me sigue pareciéndo un libro excepcional para los niños. Pero como luego fue siendo cotidiano, aquello que tanto me entusiasmaba parecía no tener tanta importancia en la vida, ya saben a lo que me estoy refiriendo. Un niño tenía que saber jugar y memorizar los temas, por supuesto. Afortunadamente, pienso hoy, nunca fuí nada en los deportes. Nada de nada. Recuerdo que una vez jugué al futbol y marqué 5 goles. Uno de ellos en la puerta contraria. No bromeo. Desde entonces, cuando hacían capitán de uno y capitán de dos yo me levantaba antes de la última elección por una cuestión de dignidad. Cuando llegué a octavo de EGB sentí un crecimiento inexorable. Ya podíamos escribir con bolígrafo y, además, en folios completamente en blanco. Siempre recordaré a un buen profesor, el de literatura, don Jose Carlos Betancor. Que buen hombre, padecía una colitis ulcerosa agresiva de la que consiguió curarse con unas algas chinas que sabían a demonios. A él le debo la seriedad con la que afronto el fenómeno literario y la ilusión por la creación. Fue el alocutado de mis primeros relatos, algunos de los cuales rescaté con la memoria hace un año escaso, porque se apropió de los originales, y los he reescrito para introducirlos en el libro de cuentos en el que trabajo actualmente. Jose Carlos Betancor, un profesor que nos leyó un día un relato de un estudiante de 1º de B.U.P cuyo nombre era Mario. Recuerdo bien este detalle, porque mientras nos leía sus cuentos, yo solo pensaba en que quería que eso me pasara a mí algún día. Que leyeran mis cuentos a los más pequeños, como ejemplo. Supe entonces lo que era la admiración. No la había sentido ni por el doctor Flemming, ni por Thomas Edison, ni por Bell, y, sin embargo, ese sentimiento de querer ser otra persona, de andar su camino y aproximarme a sus metas traspasadas me fué descubierta por un alumno apenas unos meses mayor que yo, que se llamaba Mario. Habiéndola descubierto, octavo se convirtió entonces en el año del descubrimiento de un buen maestro: J.R.R. Tolkien.. En aquel entonces, en los recreos no permitían que nos quedáramos en el aula. Realmente, para la mente de un profesor, y para la de un niño incluso, no se comprendía bien que alguien quisiera permanecer en el aula durante los escasos momentos de libertad diaria. Yo me escondía para no salir. Fuera no hacía más que sol, y los cromos me aburrían, así como el futbol y los paseos por los rincones archiconocidos del recinto. Sin embargo, el Señor de los Anillos estaba esperando solícito mi acudida, a cualquier hora, para llevarme a mundos inimaginables de aventura y ensueño. Fue bonita mi reclusión y en ella entendí pronto que la mejor manera de admirarse a uno mismo era la de hacer lo que uno creyera conveniente, a pesar de las opiniones del resto. Yo me sentía bien leyendo. Y no pasó mucho tiempo para que en el aula fueramos unos siete, sentados a ras de suelo, escondidos bajo las mesas y con los libros en la mano, esperando que cerraran el pabellón para disfrutar de nuestro merecido silencio compartido, de lecturas y aventuras.

Pero no fué hasta el año siguiente cuando comencé mi primera gran empresa como escritor novel. Quince años, primero de BUP. Comencé el curso en Noklion Rd., Dublín. Asistiendo a clases en un colegio público prefabricado que tenía nombre gaélico: Colaiste Eanna. La soledad era ahora más prolongada. La familia que me habían asignado y yo no congeniamos nunca, y me recluí en mis palabras. Allí nació “Krumen, euforia de reconciliación”, mi primera novela. Estuve trabajando en ella cinco largos meses. Descubriendo el arte de crear. Un amigo sacerdote y periodista me echaba una mano con el estilo, bendita paciencia la suya. De aquella novela llegué a tener redactados unos ciento sesenta y siete folios. Y aún me quedaba argumento para otros tantos. Me encantaba darme cuenta de que eran los mismos personajes los que me iban solicitando que la historia fuera por unos u otros lugares. Carreras, persecuciones, batallas. La influencia de Tolkien era evidente. Algún día les contaré lo que sucedió cuando me escapé de un internado en inglaterra para ir a ver su casa de Oxford.

Cierto día, ya de vuelta en Gran Canaria, me compré un ordenador portatil. Todo un ladrillo del doce. Introduje mi novela para estrenar la máquina (un disco de tres y medio, para los que se acuerden), y leí en la pantalla que el disco estaba vacío. Repetí la operación con las tres copias de seguridad restantes, y leí lo mismo. Hoy me queda la duda de si los discos fueron borrados por la máquina, o si Krumen y sus amigos decidieron emprender el camino hacia el mundo del olvido. A Krumen le debo la perseverancia, y la demostración de que es posible seguir escribiendo. Le debo también la lucha por el estilo, la elegancia y las formas, y además, una preciosa parte de mi adolescencia. Lo cierto de todo ello fue que, después de la decepción me aparté durante una buena temporada de la prosa y me aferré a la poesía, quizá fuera eso lo que necesitaba para seguir el camino literario.

Segundo y tercero de BUP estuvieron marcados por un espléndido profesor, Elias Artiles, el cual me transmitió su pasión por el conocimiento general. Curiositá, en palabras de Leonardo. Un profesor excepcional que luego a pasado a ser un buen amigo. Sabía de todo. Se afeitba con navaja, fumaba en pipa, era numismático, filatélico, llevaba gafas, usaba reloj de leontina, era un maestro de la papiroflexia. No hace mucho lo tuve que definir como un personaje artefáctico. Sé latín gracias a él. En sus clases éramos dos: enrique (mi compañero de doctorado) y yo.

Pero no fue hasta COU que pude conocer a Blas de Otero, a Machado, a Ruben Darío, a Wenceslao Fernandez Florez, a Pere Gimferrer, a los Panero, Unamuno, Ramón J. Sender,  Tomás Morales, en fin, a tantos como para darme cuenta que había perdido ya más de la mitad de mi vida por no haberlos conocido antes. Toda una lástima, y sin embargo, mi capacidad de admiración me sorprendió de tal manera que desde entonces nada me interesaba más que leerlos a todos.

La desición al acabar COU sobre lo que quería hacer con mi vida la tenía saldada desde los ochos años ¿recuerdan?, Quiero ser escritor. Pero cuando en mi casa comprobaron que ya no era una idea de niños, al parecer no hizo tanta gracia. Fui convencido, aún no sé bien cómo aunque posiblemente la frase: “tu estudias derecho y después estudias lo que te apetezca” tuvo algo que ver para que estudiara derecho en Madrid. ¿Otero, recuerdas algo parecido? ¿y tú Lorca? ¿y tú Brines? ¿y tú? ¿y tú? ¿y tú?. Al cabo de seis años estaba licenciado en derecho, preguntándome qué sentido tenía la vida y al borde de la depresión, supongo. Me libró de ella Rafael Alberti con la magnífica idea que tuvo de crear su fundación. De los ocho años que pasé en madrid, los dos últimos fui becado para asistir a los ciclos de Poesía Última en el Puerto de Santa María, desde entonces no he faltado ningún año. Así pude conocer a mis buenos amigos que hoy me vienen a visitar y a los que quiero con locura. Mis poetas queridos, mis compañeros poetas: Carlos Ávila, Sebastián Fiorilli, Juan Diego Ayala, Julio A. Espino, Gonzalo Escarpa, Espido Frerire, Miguel Losada, Enrique Albor (un poeta sin versos), Montse Cano, Marina Oroza, y tantos tantos tantos, que no sigo enumerando por miedo a olvidarme de alguno. En ese tiempo también fui socio fundador de la Academia de los Melancólicos del Ateneo de Madrid, con Miguel Losada y otros más y disfruté como un niño organizando eventos culturales en el Gran Hotel Canarias, ¿quien no recuerda la triple presentación de Oscar Aguado, Paco Sevilla y Octavio Ramos?, maravillosa. También publiqué mi primer libro: Mujer de Agua, con Ediciones Vitruvio, gracias Pablo.  Y me vine de vuelta a Canarias.

Algunas ideas voy sacando de la vida, compañeros, pero quizá las puedo reducir en dos: Vivimos la vida que queremos vivir y prohibido no ser feliz. La segunda tiene algo que ver con las frustraciones, la primera, además, con la determinación y las metas personales. No quiero morirme con una sola frustración, es la única manera de seguir sintiendome vivo y feliz. He acabado Derecho, y después de jurar en el Tribunal Supremo en Madrid, puedo decir que soy Abogado, de la misma forma que también puedo decir que no lo soy. Están en mi mano ambas aseveraciones y ninguna de ellas me lleva a ninguna parte . Sin embargo, desde que respondí con ocho años aquella frase, cada día me levanto de la cama y me pregunto: ¿soy escritor? y no consigo responderme. Le pregunté a Marcial Franco, a Leopoldo María Panero, a tantos otros… ¿qué tengo que hacer para ser escritor? y la respuesta ha sido siempre la misma: escribe. ¿Sobre qué? pregunté una vez, sobre tí, me respondieron, no tengo nada que decir, añadí…. Pues ¡coño,  escribe de eso!, fue entonces la respuesta.

Me he matriculado en Filología. Hoy 21 de octubre de 2006 he dado un paso adelante en la conducción de mi propia vida. Sigo luchando por lo de siempre y me doy cuenta que estoy volviendo a la senda que llegué a abandonar por una desición familiar. Ahora me toca a mí, así que sigo aprendiendo. Gracias compañeros, muchas gracias por leerme. No pienso parar. Y tal vez un día llegue un chico a preguntarme qué puede hacer para ser escritor. Y yo pensaré que no soy quien para responder, y le diré simplemente: escribir, sobre tí, aunque nada tengas que contar (me ahorro el coño).

Un fuerte abrazo amigos míos.

Categorías: Narrativa

Las estanterías del local. La cuna de los libros.

23, Octubre 2006 · 2 comentarios

Estimados amigos,

Ayer mismo estuvimos viendo la posibilidad de hacer las estanterías de obra. Así nos ahorramos la carpintería, o mejor dicho, el pago al carpintero. Al parecer esta opción nos saldrá bastante más rentable.

A continuación les he puesto dos fotos retocadas que darían una idea de como van a quedar dos de las tres estanterías principales del local. Se admiten sugerencias. Verán que están hechas de manera muy rudimentaria, valga solo como estimación.

Igualmente, hemos decidido hacer un pequeño cambio en el proyecto. El local, como se ve en la fotos que he publicado con anterioridad, tiene una puerta pequeña y un escaparate. Así que hemos pensado abrir la puerta por el escaparate y de esta forma llegamos con la barra hasta la pared donde está la puerta pequeña. Es decir, la nueva entrada del local se corresponde con esta primera foto (vean la estantería también):

Y según se entra, la vista que tendremos será la siguiente:

Es una aproximación muy poco significativa, puesto que las paredes, el altillo, los baños,  todo está cambiando. Pero los efectos de espacio quizá se puedan apreciar así.

Un abrazo compañeros, voy a la universidad, que tengo mi primer día de filología hispánica. ¡Que ilusión!

Por cierto, les dejo un mapita para que vean donde está el Cuba Libro de Gaja y Tabarca.

 

 

Categorías: General

Una muerte de susto o viceversa.

20, Octubre 2006 · Deja un comentario

Estimados amigos,

El otro día había sacado a la Ica a pasear por en frente de casa. Era la una de la mañana, aproximadamente. Por pasar el rato me metí en una obra que están haciendo aquí al lado y busqué al guardián, con quien he entablado una buena amistad. No le encontré, sin embargo, me sucedió algo extraño. (Ahora es cuando se supone que debo contar la aparición del ovni, o que pude descubrir quien es QUIERO SER PONENTE*, -que por cierto agradezco su sinceridad, su sentido común y, sobretodo su sentido del humor- o cuando deba contar que el local se ha ido al suelo aunque no sea cierto, pero cierta intriga haría merecer la pena terminar estas líneas, etc.). Como les cuento, yo estaba en la oscuridad porque las calles aledañas a mi piso aún no han sido urbanizadas del todo y la luz es escasa. Inmerso en las cabilaciones de siempre sobre esto y aquello y lo de más allá. De repente (es ahora cuando se debe acelerar el paso, los violínes rechinan histéricos, y aumenta considerablemente el uso de las tomas diagonales y movidas), oigo unos pasos, como de una carrera desesperada. Alguien huye hacia donde me encuentro. No veo quien es, no, ahora sí, una forma de lo que parece un hombre, con los brazos en alto. Ciertamente su carrera me deja en alerta, por la desesperación de la huída. Mira atrás continuamente y no repara en mi presencia. A escasos pasos me percato de que no se trata de un hombre, es más bien un chico de unos veinte años. Está despavorido, aterrado por algo que le sigue. Miró detrás de él. En lontananza no descubro más que la seriedad cómplice de la noche. Nada le sigue. Vuelvo a mirar al chico que ya me ha sobrepasado. Yo estoy aún dentro de la obra, a través de las vallas. Floren, el guardián no está en ninguna parte. Como no puedo compartir la intriga con nadie decido enfrentarme a ella. Decido salir de la obra, pero en ese momento escucho, alto y claro un tropiezo y un cuerpo muerto impactando contra el suelo lleno de tierra y gravilla. Acelero el paso para socorrer al chico. Puede haberse dado un golpe en la cara, y tener la nariz rota. Los brazos los tiene entumecidos, seguramente, con heridas sin sangre aún. Hasta la sangre se toma su tiempo para salir tranquilamente, a borbotones. Corro, sé como atender a un herido de estas características, no en balde estuve cinco años de voluntario en ambulancias. Voy resuelto a todo. Y en el justo momento de pisar la calle, miro a la izquierda, lugar de donde provino el golpe. Se me hiela la sangre. La noche, y solo ella, me sonríe seriamente. Nada más. Donde debió haber un cuerpo herido no hay sino tierra. Ningún callejón, ninguna bocacalle, ningún lugar donde esconderse para llorar a solas, nada.

Recorro todo el perímetro y nada se mueve. De repente siento pasos a mi espalda. Me volteo nervioso. Ica me mira llena de tierra hasta los ojos. Me la llevo a casa.

Dicen que son este tipo de historias la que luego inspiran los cuentos. A mí por lo menos me pasa. Estoy en ello.

Compañeros, un abrazo. Mañana voy a hacer submarinismo en el sur. Espero poder traerles alguna fotito.

Un abrazo.

Esta es Ica, lógicamente.

* visítese: http://www.quieroserponente.blogspot.com

Categorías: Narrativa

VISITA DE JULIO ESPINO Y ANA

19, Octubre 2006 · 5 comentarios

Categorías: Compañeros Poetas · Galeria de fotos

LA VISITA DE OSCAR AGUADO Y NORA

18, Octubre 2006 · 8 comentarios

Aquí les dejo algunas fotos de la visita de Oscar Aguado. Son pocas pero concisas.

¡Un besote a los dos! ¡Gracias por la compañia siempre!

Categorías: Compañeros Poetas · Galeria de fotos

ALGUNOS POEMAS EN FOTO

18, Octubre 2006 · 1 comentario

                                            "Más allá"

                                    Santiago Tabarca. 2005

                                               "Rascacielos"

                                        Santiago Tabarca. 2006

                                                   "Madrid"

                                        Santiago Tabarca. 2006

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Categorías: Galeria de fotos · Poesía fotográfica

ALGUNAS FOTOSUB. QUE TOMÉ EN EL SUR DE GRAN CANARIA.

18, Octubre 2006 · Deja un comentario

Un vistoso chucho negro que reposaba bajo un barco hundido.

Un choco (sepia) a la que también grabé en vídeo. Ya les pondré el vídeo para que vean de lo que son capaces estos animales.

Esta es Caly, a punto de colar por una de las escotillas del pecio.

Caly, segundos antes de la foto anterior, mirando dentro del barco hundido que, por cierto, estaba repleto de roncadores (peces plateados espectaculares).

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Categorías: Galeria de fotos · Poesía bajo el mar

El 9.000 está de moda.

18, Octubre 2006 · Deja un comentario

Queridos amigos,

Acabo de llegar de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria molío como un zurrón. Por hacer, hoy hasta he descargado un furgón de sacos de mortero rápidamente porque estaba aparcado sobre la acera. No hace mucho, el día 15 (se acordarán) se había apoltronado en la cúspide de la victoria numérica mientras el Jameson se ranciaba en la botella, esperando un bebedor que no llegaba. Ahora la revancha de los números parace no tener cuartel. Mediante algún tipo de fórmula matemática aquel mismo quince se ha convertido en un alarmante 9.000. Creo que no me he vuelto loco aún. Estoy recibiendo los presupuestos de todos los servicios e instalaciones del local. El mismo número aparece sonriente en los presupuestos de la obra, del aire acondicionado, de la carpintería interior… . Y nosotros, que a duras penas contamos con una partida de unos 1.000 euros para cada una de ellas. Pero nada parece imposible. Al parecer en el Carrefour venden unos aires acondicionados de 3.000 frigorías por unos 500 euros. Lo que supone que colocando dos el presupuesto se reduce, nada más y nada menos que en 8.000 euros. De igual manera, tan pronto tuve conocimiento del respectivo número maldito en el presupuesto de la carpintería, entré en el coche rumbo a la casa del mueble barato: IKEA. Acabo de llegar cargado de medidas, precios y nombres extraños que bien podrían ser denominaciones de quesos suizos, o de héroes vikingos, pero que, en este caso no son más que estanterías de madera (o algo así). Lo cierto es, que he descubierto que es posible montar las estanterías del local con menos de, atención: ¡600 euros!. Ya sé que la calidad de los materiales difiere bastante, y también que el apaño que he visto no tiene en absoluto nada que ver con lo que le solicité al carpintero. Pero el efecto que hace es el mismo y con eso me vale.

Espero que sepan perdonarme que me esté desahogando con ustedes. Pero ahora mismo el local es casi mi único tema de conversación. Sin embargo, estoy buscando un huequillo para dejar por estos lares una serie de críticas de libros que he leído recientemente y que no quiero dejar de compartir con ustedes:

EL PERFUME. Patrick Süskind

LA TRAVESÍA DEL HOMBRE BARCO. Paco Sevilla

LA PIANISTA. Elfriede Jelinek

MARISMA DE MI. Sebastián Fiorilli

SENDA DE OKU. Matsuo Bashó

MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES. Gabriel García Márquez

ATACAYTE. Carlos-Guillermo Domínguez

EL CUADERNO ROJO. Paul Auster

LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DÍAS. Julio Verne

CRÓNICA DEL ALBA. Ramón J. Sender.

EL VIAJE. Julio Ángel Espino Noval

SOSALA. Carlos-Guillermo Domínguez

YO FUÍ EL NEGRO QUE ESCRIBIÓ LA BIBLIA. Oscar Aguado

SIDDHARTHA. Hermann Hesse

EL MANDARÍN. Eça de Queirós

EL HOMBRE INVISIBLE. H. G. Wells

EL HOMBRE UN DÍA DE VERANO. Lázaro Santana

EL NOMBRE DE LA ROSA. Umberto Eco

TIBET O NO. Octavio Ramos Monzón

Hoy no tengo solución, les intento hablar de literatura para hacer más ameno este post y, sin embargo, les dejo una lista interminable de libros. En fin, parece ser que cuando uno está por cuantificar, calcular, enumerar, es difícil que pueda escapar del soniquete que retumba en las paredes interiores del cráneo hasta que no coge un buen libro entre las manos y se deja evadir. Gracias a la literatura. Si la literatura fuera una señora estaría todo el día besándole la mano. Pero como todos conocemos su condición de mujer pública, yo procuro cogerle de todo, que como el cochino de ella todo se aprovecha, hasta los andares.

En fin compañeros. Un nuevo parte del Cuba Libro. Por cierto, hoy tuve el primer contacto con el comercial de la cerveza, el de los refrescos americanos vendrá mañana, me equivoqué ayer. Pero me pareció premonitorio que, esperando hablar con el de los refrescos, quien me esperaba era el de la cerveza. Si las señales existen, lo pasaremos muy bien en el local.

Por cierto Lobezno. Muchas gracias por los ánimos. Espero que tengamos ocasión de vernos por el local y nos tomamos unas cañitas. Por favor, vuelve siempre.

Un fuerte abrazo.

A continuación algunas fotos más del local, para su regocijo y ejercicio de la imaginación.

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Fotos de la visita de Carlos Avila y Sebastián Fiorilli

18, Octubre 2006 · Deja un comentario

Algunas fotos de la visita de Carlos Avila y Sebastián Fiorilli

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Ya tenemos licencia de obra menor

18, Octubre 2006 · 5 comentarios

 Hoy es un día para celebrar, me han concedido la licencia de obra menor del Cubalibro. Lo que significa que no me demolerán lo que ya tengo hecho, a saber: un tabique en el baño, la demolición de otros dos, un altillo que será el alma del local, etc. De momento parece que todo va viento en popa. El falso techo ya está terminado y están encalando las paredes. Ahora estoy liado con los presupuestos de aires acondicionados, estracciones de humos, cristalerias y carpinterías metálicas para el escaparate y la puerta, y ¡al fin! con los proveedores de los refrescos y los comisterios. Mañana me veo con el de la Coca Cola (aunque me pese por la esencia americana, ¿qué es un Cuba Libre/o sin Coca Cola?). Ya tenemos apalabrado el programa informático de la librería y sigue la máquina funcionando. Aún quedan muchos detalles, que ganas de terminar tengo ya.

En fin compañeros. Si todo sale como estaba previsto, en noviembre tenemos preinauguración para los amigos, así que ya les diré algo. Si me quieren echar una mano, no duden en decirme los libros que consideren que tienen que estar a la venta en una librería literaria como esta, me ayudarían mucho.

Un fuerte abrazo desde su casa.

Así estaba el local (futuro Cuba Libro) cuando lo cogimos.

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LOS GIRASOLES CIEGOS. Alberto Méndez

18, Octubre 2006 · 6 comentarios

Uno de los mejores regalos que me han hecho. Cuando Julio Espino y Ana vinieron a verme Gran Canaria me trajeron, según decían, dos sorpresitas. Una de las cuales era LOS GIRASOLES CIEGOS de Alberto Méndez. Un nombre completamente desconocido para mí y para muchos cuya obra literaria es corta, apenas un libro, este, que recoge cuatro cuentos largos sobre lo que nunca se ha escrito de la manida temática de la guerra nacional. Me he quedado muy sorprendido, entre otras cosas, porque con tan solo un libro editado (y quien sabe si escrito) este autor ha sido capaz de desarrollar un estilo más propio de los grandes autores de reconocidos apellidos, que los de un prudente anónimo al que nadie conoce aún como él mismo se merece. Para mí sigue siendo un absoluto desconocido. No sé más de él que lo que aparece en la solapa del libro: " Alberto Méndez (1941-2004). Nació en Madrid, donde transcurrió su infancia. Estudió el bachillerato en Roma (Italia) y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó siempre en grupos editoriales nacionales e internacionales. En 2002 quedó finalista en el Premio Internacional de cuentos Max Aub, con uno de los relatos de Los girasoles ciegos, su primer libro narrativo. Los girasoles ciegos fue galardonado con el I Premio Setenil de cuentos y posteriormente con el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa. Simplemente increíble. Este señor, cuyas facciones me son extrañamente familiares, sabiendo que no lo había visto antes -cosas que pasan, quizá un parecido con otra persona – escribió su primer y último libro narrativo y con él me ha demostrado que sigue habiendo una meta a la que sigo queriendo alcanzarme. No la de los premios, ya lo saben -no por snobismo sino sencillamente porque sé que no obto a ninguno- sino la del estilo, la pureza de la lengua, la sencillez de la narración, la creación de los ambientes. Al fin y al cabo, la sorpresa y la admiración tras cada frase que se lee, porque está bien escrita, porque es concisa, clara y atractiva, y porque cualquier huída una vez abierto el libro será siempre hacia dentro de las páginas y nunca a otro estímulo exterior. Realmente me habría gustado mucho conocer a Alberto Méndez. Y, sin embargo, me tendré que conformar con releerme su único libro con el que consiguió llegar a mi conocimiento.

Sobre el contenido no hay absolutamente nada que me haya disgustado. Mientras lo leía me daba la sensación de que entraba en su juego. De la misma forma en la que uno escucha a un cuenta cuentos, y sigue las onomatopeyas en sus lábios, y se deja engullir por la narración sintiendo el frío cuando lo hace, o el hambre cuando aprieta al protagonista y, siempre, aquello que alguien llamó ¡PLOF! cuando termina el cuento, y yo lo prefiero llamar aquí vértigo de verdades. Y es cierto, uno puede pensar que lo que se cuenta en este libro no es verdad, no puede serlo. Pero Alberto no nos miento en ningún momento. Como dice la sinopsis de la contraportada: " Todo lo que se narra en este libro es verdad, pero nada de lo que se cuenta es cierto, porque la certidumbre necesita aquiescencia y la aquiescencia necesita la estadística." Y con eso me quedo. Es verdad porque pudo serlo, o quizá porque lo narrado son historias verídicas. Lo cierto es que sea como fuere no hay un mínimo atisbo de demagogia ni de sensacionalismo de izquierdas. Cuenta algunas historias entrelazadas de personajes concretos de la infrahistoria de la guerra civil en el último momento de la contienda, o en el primer momento de la derrota. Porque se vea como se vea es un libro de derrota, de preocupación por la nueva era que se abría en España por la victoria de los fascistas, de resignación. En concreto de, y vuelvo a citar palabras de la sinopsis: "Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido".
Queridos amigos, acabo de terminar de leer uno de lo mejores libros que he leído este año. Si tienen ocasión, no lo dejen escapar, merece la pena. Muchas gracias Julio y Ana. Por si quieren saber algo más del autor y de su obra (acabo de encontrarlo -gracias internet-): http://www.gibralfaro.net/hemeroteca/pag_1190.htm

Un fuerte abrazo

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