Mi querido Paco Sevilla representa ese extremo al que todo poeta tiende. Solo él sabe cuanto le debe a la poesía. Mi querido Paco era atleta, pero su carrera se truncó por los caprichos de la causalidad. Hoy dicen de él en Radio Nacional de España que es uno de los mejores poetas que pueblan este pais. Yo me lo creo y lo sustento.
Mi querido Paco es de esos pocos escritores que realmente escriben como hablan. Y es que, en él, todo es poesía. Desde que abre los ojos cada día el cien por cien de su tiempo lo dedica al arte de los versos. El otro día creo recordar haber definido la poesía como las palabras que rompen el momento de meditación expontánea. Cuando verbalizamos una sensación abandonamos el estado de no-mente. Ante el río de la plata, uno, después de la contemplación de su inmensidad, dice: ¡qué pasada!, sin embargo el poeta piensa, pronuncia o escribe unos versos: “cómo puedes ser tan solo un río” dijo Lorca en aquella ocasión.
Pues bien, Paco sevilla se mantiene constantemente entre estos dos estados. Medita de forma natural, fugaz, envidiable, luego verbaliza e inmediatamente después vuelve a su constante y fugaz estado de no-mente. Esta capacidad de conexión-desconexión del consciente y el subconsciente hace que no todos vean al maravilloso poeta del todo cuerdo. Pero la lucidez de Paco Sevilla está por encima de toda opinión.
El motivo de este post es, precisamente, compartir con ustedes un mail que me acaba de enviar y que me parece un esquema de todo esto que digo de él. Léanlo y saquen sus propias conclusiones:
S abes de sobra cuanto te quiero
A hora y siempre
N adie es ética y estética jugando al póker
T e … (verso suprimido por cuestiones íntimas)
I magina andarás liao con cubalibro y work
S aluda a la mamma, a Cali, a tu pa y a ti
A veces la siringa ofrece águilas y fresas
N o olvides olvidarte del alzheimer
T anto por plumas cuanto por espadas
A toda vela, y días de estío y rosas
N adar a contracorriente es luz de azucena
A ver si puedo ir a recitar soon, y abrazos.
P.D:
Recibe el mejor de mis abrazos, santi.
Tu compy; Paco sevilla.
Lo que le hace grande es que no pretende ser otro que no es. Paco es así, en el día a día, desde que saluda hasta que se despide, cuando llora, cuando sueña incluso. Ojalá pudiera yo llegar a esa capacidad de entrega a la poesía. Paco Sevilla es, sin lugar a dudas, uno de mis mejores maestros.
Un abrazo y mil sonrisas.
Narwhal Tabarca