Web personal de Narwhal Tabarca
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(Foto: El limpia farolas)
Queridos amigos,
La noche ayer me hizo un guiño cómplice después de decirles que me inquietaba. César y yo estábamos en el Cuba Libro, proyectando los documentales. Habíamos pasado el día de entrevista en entrevista preparando el documental de los Cayucos. Eran las 10.30 de la noche y sonó Sabina en mi movil. Era Nally, avisándonos de una patera que llegaría al muelle de Arguineguín en pocos minutos.
Hago un alto, quiero hablarles de Nally. Saber coordinar a un grupo de personas y saber hacerlo bien son dos cosas
bien distintas. Nally, la coordinadora de la ERIE sabe hacer ambas cosas. Su pasión por la ayuda humanitaria, el cariño con que trata cuanto toca o está a su cargo, y su dedicación y entrega, no solo con los inmigrantes, sino con los voluntarios también, sobre terreno, hacen que no tenga más que buenas palabras para su gestión y su persona. Porque en ella se entrelazan la eficacia, la eficiencia, la diplomacia, y el buen hacer, en una trenza de facultades cuyos frutos sentimos todos muy adentro al final de cada servicio. Y es que la vocación de Nally se respira con solo verla cuando corre entre ambulancias, cuando da las directrices, cuando nos habla, cuando sonríe, cuando pide, cuando ofrece, al fin y al cabo, cuando dirige.
En otro post he hablado de mis compañeros de la ERIE, merecen más de un post y ya profundizaré en cada uno de ellos. Yo no soy absolutamente nada sin ellos, la colaboración y la buena disposición es un común denominador de todos ellos, sin embargo, la merecedora de los halagos por que todo salga bien, la que empaqueta el regalo y le pone los lazos, la que da la cara por nosotros, nos aguanta, nos protege y jamás deja de sonreirnos sea cual fuere la situación en la que estemos, la que sabe llamarnos la atención y alabar nuestro trabajo hecho, esa es nuestra Nally, la Nally de la Cruz
Roja, la niña que dejé vestida de Cruz Roja en canarias cuando partí a Madrid a hacerme abogado, la misma que he encontrado ahora que volví ocho años después. Simplemente una persona dedicada a los demás como he visto a pocas. Con 29 años que tiene, y aún no ha aprendido el significado de la palabra egoísmo. Gracias Nally, por no practicarlo nunca.
Y ahora sigo con la patera. Llegar al muelle fue una odisea tremenda. Se me perdió el tiquet del parking, no estaba el cajero, llegó a los diez minutos y me cobró el día entero (12€), salímos corriendo hacia el sur. Yo tenía que pasar por casa para vestirme, César, mientras tanto, iba preparando la cámara. Al cabo de una hora desde la llamada estábamos entrando en el muelle con esa desagradable sensación de las prisas descontroladas.
Los inmigrantes resultaron ser 16 magrebíes, uno de los cuales era el patrón de la patera. Al parecer se había estropeado el motor en alta mar y habían quedado a la deriva, en un viaje de 6 días. Afortunadamente estaban todos bien y terminamos muy rápido, tanto que nos fuimos con una sensación de insaciabilidad tremenda.
Tenemos la necesidad de ayudar a nuestros semejantes, mis compañeros y yo, todos nosotros: Ivonne, Jose Luis, Isidro, Eva, Marcos, Estela, Stefy, Erik, Noemí, Ayose, Gustavo, Ruben, Angelito (algún día le dedicaré un post entero aquí al amigo Ángel, es un hombre adorable, y un fanfarrón que parece que está todo el día cabreado, tiene un sentido del humor que me encanta). Y esa necesidad la noto, cada vez que nos miramos todos a los ojos. Ojalá fuera suficiente la palabra para explicar muchas cosas.
Queridos compañeros de la ERIE,
Reciban mi abrazo y mi admiración. Me siento feliz formando parte de ustedes, me siento feliz sabiendo que ustedes ya forman parte de mí.
Narwhal Tabarca.