Web personal de Narwhal Tabarca

Entradas de Mayo 2008

Notas en el cuaderno de viaje. Café literario de Asunción.

30, Mayo 2008 · 4 comentarios

Queridos amigos,

cada tarde me voy al café literario de Asunción (el bar de la esquina), donde aprovecho para desconectar del día y conversar con mi cuaderno de viajes. Ayer, en esta rutina tan saludable, escribí lo que viene a continuación. Espero que les guste saber estas cosas tan nímias:

Estoy sentado en el café literario de Asunción, y es una delicia. Llego callado y sonriente, cuaderno en mano, cada tarde. Me pido una cerveza, algo para picar y comienzo a escribir. De cualquier manera, a lo que salga.

La verdad, es reconfortante tener un sitio así tan cerca de mi casa. Aunque a veces pienso que me falta un amigo, que me acompañe en estos ratos. Un amigo con el que hablar y que me cuente sus novedades diarias, o sus vanalidades viejas. Cualquier cosa. Un amigo al que insultar a veces.

Hoy pude hablar con algunos a través de internet. Y quise estar allí, tan solo unos segundos, un cubata acaso y volverme. Que raro se me hace estar aquí. Estar haciéndome a esto. Adquirir las constumbres de esta gente ajena. Pasear por las calles me parece extraño. Y sin embargo, más extraño me resulta acostumbrarme. Si no hablo ya me tratan como a un igual, y si hablo me creen venezolano. Esto le debo al acento canario.

Por las mañanas ando un kilómetro o más para llegar a la oficina. Y esto me tiene delgado y me siento algo más en forma. Fumar fumo lo mismo, pero beber casi no bebo. Aquí solo toman cerveza, pero nunca para acompañar la comida, sino como trago para emborracharse, cual cubatas. Esto es precisamente lo que me acabo de pedir yo ahora mismo, un cubatita, porque me apetece. Brindaré por mi hermano que hoy anda con una chica cuyo nombre me reservo.  Ayer estaba con otra, con semejante reserva de nombre, y esta noche no se quien será la afortunada (cuando lea esto me mata). A su salud este cubata.

Ahora mismo son las 7 y 24 de la tarde. Me acaban de poner la copa. Que rico el sabor del ron después de tanto, la bebida del pirata. Diría que lo echaba en falta, no por llevar un mes sin tomarme uno, sino por verme obligado a tomar cerveza. Aquí, si uno se toma un ron, lo miran mal. Quizá mal no sea la palabra. Lo miran como si fuera un bebedor añejo, de estos que pueden con todo. Supongo que la visión sería igual que la que podemos tener en canarias de estos señores de pueblo que se desayunan un carajillo bien cargado de coñac y un wisky solo y sin hielo a media mañana. Algo así.

Aquí me ven con un ron y admiran mi hígado. Si fueran a España y se dieran una vueltita por cualquier zona de marcha un sábado por la noche, se mueren. Estas cosas tienen los encuentros entre culturas. Y sin embargo yo no me termino de acostumbrar a esta fijación del paraguayo al Tereré.

El tereré ha sido un tremendo descubrimiento para mí. Cuando estuve en Argentina conocí la cultura del mate, y hoy en día la sigo descubriendo gracias a Jorgelina (que lo toma todas las tardes). Pero nunca nadie me había hablado del Tereré.

El tereté se debe, según creo, al intenso calor del verano paraguayo. Me han comentado que es insufrible, llegando a temperaturas de unos 45 grados a la sombra.

Dicen que cuando la necesidad aprieta, se agudiza el ingenio. Y el paraguayo tiene mucho de necesidad y de ingenio. Por ello ha inventado para estos casos el Tereré. Este invento no es otra cosa que el mate, pero con hielo. Así de simple. Dentro del Termo del agua meten hielo y en el mate (en el vaso) echan la hierba mate, como siempre. Luego ya, como en todo, está la idea original de cada cual, y una se ha seguido hasta el límite de convertirse en costumbre. Se diseñaron grandes termos de agua que albergaban, al menos, dos litros, forrados con piel, con un hueco preparado para la huampa (cuerno de vaca que hace las veces de mate -vaso-), un agarre para la bombilla (pajita metálica con un dispositivo de filtro en la boca) y lo llamaron: equipo de Tereré. Yo quiero comprarme un equipo de tereré en estos días. Como recuerdo y para aficionarme a él. Además, este pequeño invento siguió sufriendo modificaciones y añadiduras y en el campo comenzaron a añadirle lo que denominan Yuyos (o remedios). Así, si uno tiene cualquier tipo de dolencia basta con que use un yuyo determinado para aliviarla (no son más que remedios de hierbas). Así, además, de refrescar en verano, cura.

Me gustaría conocer algo más acerca de los yuyos. Estoy convencido de que adentrarse en este conocimiento es tanto como abrir una puerta al valioso mundo de los remedios naturales antiguos, transmitidos de boca en boca, desde tiempos inmemoriales hasta hoy. Lo tengo decidido, mañana me compro mi propio equipo de tereré. De momento voy tirando con una bombilla y un mate (el segundo que me compro ya en el mismo sitio) de los que bien podría decir que son casi de usar y tirar. El primer mate paraguayo me duró 4 días. Lo compré en una gasolinera de Asunción (que por cierto hay muchísimas) y era de palo santo del brasil. Ya me había advertido Jorgelina que estos mates duran poco. Como digo, al cuarto día expiró porque se resquebrajó en manos sus manos haciendo un ruido bastante peculiar y que provocó nuestra risa.

El segundo es también de madera, pero está recubierto de metal. De momento ha durado un mes, pero dice Jorgy que estos se agujerean cosa mala. Ya les contaré cuanto dura. Mañana por la tarde me compro ese equipo de tereré con huampa. Y cuando vuelva a España le llevo uno también a Rosa, que estará echándolo de menos y ahora entiendo por qué. Con el calor de canarias es de entender.

Me despido que me echan en cuestión de minutos”

Estimados amigos, es solo una anotación de un día cualquiera. Pero así saben como van siendo mis dias cualquiera.

 

Un abrazo, una sonrisa siempre.

Narwhal Tabarca

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Jorgelina (poema audiovisual)

11, Mayo 2008 · 9 comentarios

Querdos amigos,

espero que les guste,

Un abrazo de verso y piano.

Narwhal Tabarca.

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Después de la tormenta.

10, Mayo 2008 · 7 comentarios

Queridos amigos,

amanece un sábado en Asunción lleno de calma, de excesiva calma diría. Ya no me siento como un recién llegado, y las horas comienzan a reclamar mi acción. La rutina que sigo puede llegar a convertirse en tedio y no tengo razón para sentirme vulnerable. Es cierto que no conozco aún a mucha gente, y sin embargo la tentación me lleva a depender de estos pocos que me dedican su tiempo casi, quizá, por compasión. Debo cambiar mi actitud en estos lares, debo comenzar a existir, cuando la palabra existir recobra todo su sentido (ex-ire; salir de uno mismo, manifestarse). Por consiguiente, debo dar un paso adelante de autosuficiencia para empezar a ser un paraguayo más. Es la única forma de resistir un año entero en este país (acaso en cualquier pais que no sea el propio).

Si no doy este paso al frente, los días corren cubiertos de una desidia que podría llegar a ser dañina, encerrado en la habitación del hotel, sin tener a donde ir, sin saber qué hacer, buscando cosas en el internet, o leyendo, o simplemente haciendo tiempo mientras espero a que alguien se acuerde de mí. A menudo miro el blog, no tengo nuevos comentarios, y cada vez que esto sucede recuerdo cuando muchos de los que me despedí antes de mi partida me prometieron su visita y sus palabras. No les culpo, allí, en cualquier parte, todo sigue siendo lo mismo. Yo, sin embargo, comienzo a tener la tentación de convertirlo todo también en lo mismo. Me llega a molestar que entren a limpiar el cuarto, y agradezco la ocurrencia de quien inventó el cartelito de las puertas de los hoteles en las que dice aquello de “no molestar” y a las que tantas veces di la vuelta con mi hermano, haciendo trastadas de niños.

Mi hermano ha llegado a Sudamérica, pero ha errado el destino. Se fue a República Dominicana en vez de venir a Paraguay, siempre seguirán habiendo cosas que no entienda. Quizá hoy me sienta solo, y por esto me molesta su ausencia. Quizá dentro de unas horas me sienta repleto y ni siquiera me acordaré. 

Aquí todo parece distinto en ocasiones, salir del hotel puede ser una aventura si uso se deja llevar por las recomendaciones de seguridad. No vale entrar en la ducha y salir al mundo, al menos no con esta facilidad. Desde ayer llevo dándole vueltas a la cabeza si es buena idea que me monte en un taxi y que me lleve al Shopping del Sol. No sé que habrá en el Shopping del Sol, pero lo he visto varias veces desde afuera y tiene toda la pinta de ser un centro comercial como el Atlántico de Vecindario, o incluso mayor. Supongo que una vez allí todo será seguir descubriendo.

En fin, mis queridos, hay ocasiones en que es necesario revolcarse en la desidia para salir de ella con más brío. Me voy a la ducha. Les debo (para próximos posts) contarles que ya tengo casa y me dan las llaves el lunes, y ponerles fotos y algún video sobre las poblaciones de beneficiarios de Areguá. Ya les contaré.

Un abrazo, una sonrisa (de recién despierto)

 

Narwhal Tabarca.

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Proyecto de Lechería. Isla Umbú, Ñeembucú. Paraguay (con video)

5, Mayo 2008 · 4 comentarios

Estimados amigos,

hoy he decidido ponerles un vídeo que hice en estos días sobre uno de los proyectos que estoy supervisando. Se trata de la creación de una microindustria de acopio de leche en el departamento de Ñeembucú, al sur de Paraguay. Para los que no estén muy acostumbrados a la cooperación internacional les cuento que no todo son camiones cargados con útiles de primera necesidad en momentos de catástrofes (parece que estamos acostumbrados a ver solamente la parte de la Ayuda Humanitaria o de Respuesta ante desastres), no, eso también se hace cuando es necesario, pero la inmensa mayoría de la cooperación, se trata de cooperación al desarrollo (no me des los pescados, enséñame a pescar).

Pues bien, este vídeo que les pongo a continuación es uno de estos proyectos de cooperación al desarrollo. Está financiado con fondos de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Se trata la construcción de una nave de producción de productos lácteos (leche, yogurt y quesos) que se gestionará por los mismos beneficiarios con el asesoramiento tanto de la Cruz Roja Paraguaya, como de la UNA (Universidad Nacional de Asunción). Los beneficiarios son pequeños productores ganaderos, que tienen las vacas pero no tenían los medios y el asesoramiento suficiente para crear una Asociación, aunar fuerzas y comerciar estos productos en el mercado.

Ahí les dejo el video, espero que les guste.

 

Por cierto, aprovecho ahora para mandarle un beso enorme a la familia de Aida.

Un fuerte abrazo y una sonrisa amplia

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Paraguay (con algunas fotos)

2, Mayo 2008 · 2 comentarios

Queridos amigos,

quizá hasta ahora no haya tenido tiempo de darme cuenta aún en dónde estoy y qué supone todo esto. Cuando uno viaja, la adaptación interior no va al mismo tiempo que la corporal. Sin embargo, en este caso ha sucedido. En ocasiones pienso y me da la sensación de que llevo aquí meses o años; y en otras ocasiones, el encuentro cultural me da en las narices y me hace darme cuenta de que en todas partes hay costumbres bien distintas a las mías. Es cierto, y pongo un ejemplo para hacer más gráfico el tema. El miércoles pasado estaba trabajando en la oficina, con todo el personal local. Serían las dos, aproximadamente, cuando todos recogieron sus cosas y empezaron a meterme prisas para que yo hiciera lo mismo. No tuve inconveniente, aquello me generaba curiosidad. Así que recogí todo los mío y les seguí. Yo ya me había dado cuenta, durante la mañana, que todos vestían de otra guisa. Con un toque de elegancia y distinción, diría. Perfumados, y maquilladas ellas.

Cuando salí de la oficina, casi en volandas, me metieron en un coche. El destino era un restaurante de lujo en la calle Jorge Bergés. Obviamente estaban celebrando algo, aunque no había adivinado aún el qué. Efectivamente, cuando entré en el restaurante, todo el mundo comenzó a felicitarme. Yo sonreía y daba las gracias sin entender cuales habían sido mis méritos. Pero Ay!, desde la mudez de mi incomprensión observé, y entonces comencé a darme cuenta de que no era yo el único agasajado! todos se felicitaban mutuamente. Procuré ganar el tiempo perdido, hice lo propio, comencé a felicitar a diestro y siniestro y me di cuenta de que mi gesto era bienvenido.

Por un momento llegué a pensar que se había adelantado la navidad. Que aquella costumbre sería algo así como una cena de invierno como las que hacemos en España por las fiestas estivales. Y no me equivocaba. El motivo: el día del trabajador. Cuando me di cuenta, además de respirar aliviado, reí en silencio.

Así es, un detalle tonto en un día cualquiera. Un detalle tonto, que subestimarlo sería imprudente. Es así, de a poco, como va entrando un país entre las venas, con calma, con sosiego, con pequeños descuadres en la conciliación de nuestra cuenta emocional.

Así es el paraguayo que he conocido hasta el día de hoy: hospitalario y expontáneo. Da la sensación de que todos tienen algo que hacer, y todos saben bien cómo hacer lo que deben. Esta foto en la que salgo de espaldas se trata de una visita que hice a una comunidad en un lugar llamado Mariano Roque Alonso. No se aprecia, pero a la izquierda de mi compañera hay unas escalinatas escarbadas en la roca con una pendiente impresionante. Por ahí tuvimos que descender para llegar a la comunidad, en medio de esa mata de vegetación preciosa que se ve a mis pies. Hasta cuarenta viviendas se pueden encontrar por el camino que va acompañado por un riachuelo y varios cerdos durmiendo o paseando plácidamente. Un paraje realmente bello y tremendamente insalubre cuando a dengue, fiebre amarilla o malaria se refiere. Es sabido que los mosquitos ponen sus criaderos en las aguas estancadas, pero no pensemos en grandes lagos ni reservorios, antes bien, cualquier charco, sea dentro de un neumático o en las canaletas de drenaje de la lluvia en los techos de las casas, pueden convertirse en perfectas mansiones para estos insectos de la muerte.

Y en esta foto les muestro algunas de las personas por las que decidí un día hacer lo que hago. Estar entre los más defavorecidos me hace feliz. Qué gran máxima esta de la de aliviar el sufrimiento ajeno.

Desde Asunción, les mando mi abrazo y la más satisfecha de las sonrisas.

Narwhal Tabarca.

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