Web personal de Narwhal Tabarca
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Estimados amigos,
Para autogestionarse sin la ayuda de un ornitorrinco cojo es necesario saber volar. Levantar un palmo del suelo cada mañana puede ser un buen ejercicio y sería muy conveniente repetirlo a diario. No se puede tolerar, ni tan siquiera imaginar, despertarse una mañana y no levantar un palmo del suelo, con la misma naturalidad con la que uno abre los ojos y se pregunta en donde está y en qué momento dejó su vida la noche anterior. Para ello, procederemos de la siguiente forma:
1. Abriremos un ojo, como desición, procurando siempre que el otro quede cerrado, sellado diría, al más puro estilo cachorro canino a de tres semanas de gestación.
2. Hecho esto, y teniendo en cuenta que quizá aún nos acompañen recuerdos del sueño que de inmediato acabamos de abandonar, tomaremos papel y lápiz y anotaremos todos los recuerdos que nos deje, sin dilación ni concesiones. (nota: para ello, es igualmente válido usar un bolígrafo, lapiz de labios, carbón del asadero del sábado, o quizá un poco de óleo que hayamos preparado para esta empresa con antelación).
3. Miraremos a nuestra derecha, si no hay nadie, miraremos a nuestra izquierda, no sin antes tirarnos siete veces de la oreja izquierda, como pequeño castigo por haber dormido en el lado derecho de la cama. Si comprobamos que sea a un lado o a otro existe un cuerpo humano, del sexo contrario, o del mismo sexo (esto según preferencias), que duerme plácidamente, no tendremos miedo en darle un ósculo en la frente a modo de buenos días, siempre cuidando de que no se abran sus ojos, y que el nuestro siga cerrado.
4. Pondremos los pies en el suelo. Mucha atención, porque será en ese momento en el que abriremos muy lentamente, y con sumo cuidado el ojo.
5. Con ambos ojos abiertos, miraremos a nuestra nuca, al principio puede requerir cierto ejercicio, pero una vez que se consiga estaremos observándola por un periodo de no más de 3 minutos.
6. Desplegaremos las alas. Miraremos con entusiasmo (este punto es importante, sin entusiasmo no hay vuelo) cómo las plumas se posan lánguidas sobre las sábanas.
7. Moveremos nuestras alas con delicadeza, no olvidemos que nuestra intención es levantar un palmo del suelo, no un metro ni tres centímetros. Un palmo exacto que podemos tener medido desde la noche anterior.
8. Hecho esto, nos erguiremos sobre ambas piernas, aleteando las alas en la forma descrita en el punto 7.
Estimados amigos, llevo haciendo esto hacen hoy 5 meses. Es reconfortante sentir el vuelo.
Gracias Jorgy.
Gracias a todos.
Un abrazo, y vuelo,
Narwhal Tabarca.
jajajajaja… (otra vez he empezado el día a carcajada limpia con tus cosas)… jajajajaja…
Qué importante es saber volar!!
que bueno que te haya hecho reir
. Así da gusto empezar el día, Glora. Lo digo por mí, sabiendo que te contagié mi buen humor.
Recibe mi abrazo
bueno podemos intentarlo total sino sale el golpe no sera muy grande que es un palmo?apenas un tropezon lo malo es lo del cuello pero se hara lo que se pueda cuidate te quiero
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