Web personal de Narwhal Tabarca
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Estimados amigos,
Desde hace ya un mes vengo descubriendo un mundo al cual me encantaría que los fumadores que me leen accedieran. Una solución real y efectiva para dejar de fumar, que está haciendo mucho bien en aquellos que quieren abandonar la insana vida del tabaco. Me refiero, como dice el título de este post, al cigarrillo electrónico.
Además, este invento está ganando adeptos a pasos de gigante, y están proliferando foros relacionados con este aparato salvavidas. A quien esté interesado recomiendo que entre en el foro www.vapeando.com.
Este invento fue desarrollado por primera vez en el año 2003. Su inventor, un chino: Hon Lik. El artefacto se compone de 3 elementos: un cartucho, un atomizador y una batería.
El cartucho. (y los E-Líquidos)
Es el continente del líquido. El cigarrillo electrónico o vapeador (en adelante, ecig), funciona mediante la vaporización de unos líquidos, llamados comúnmente E-liquido. Estos líquidos tienen una base de Glicerina Vegetal y/o Plopilen Glicol, Agua Destilada, esencias saborzantes (solubles en agua) y opcionalmente nicotina -en proporciones variables-.
Este último detalle de la cantidad de nicotina es importante, ya que nos presenta ante una de las tremendas ventajas que tiene el cigarrillo electrónico con respecto al tabaco convencional -llamado por antonomía, cigarrillo analógico-. Y es que, el cigarrillo electrónico da la posibilidad de decidir la cantidad de nicotina que uno consume, pudiendo variar entre: Cero nicotina, 9 mg, 11mg, 24 mg, 36 mg -como medidas más usuales que se pueden encontrar a la venta.
Pero a más. El E-Líquido es tan básico que uno puede hacer su propio arsenal de sabores en casa. Para ello no hay más que ir a la farmacia y comprar los
ingredientes (Glicerina Vegetal, Agua Destilada, Plopilen Glicol), conseguir los saborizantes solubles en agua -sin azucar- y pedir por internet botes de nicotina disminuída en Glicerina Vegetal.
Si bien conseguir los líquidos ya fabricados no es tan sencillo como ir a una máquina expendedora de cigarrillos, lo cierto es que tampoco es complicado en absoluto. Solamente basta entrar en páginas como www.easyvap.com y comprarlos pudiendo elegir entre varios sabores (algunos, imitación de sabores de marcas conocidas de cigarrillos) y cantidades de nicotina -o ausencia total de ella-.
La cantidad de sabores existentes es prácticamente infinita, por mencionar algunos: Limón, canela, chocolate, café, cacao, lichi, naranja, granada, tabaco, puro, etc.
El atomizador.
Es la madre del invento. Se trata de un pequeño dispositivo que tiene una resistencia. Alimentado por una batería, se calienta, evapora el liquido y es justamente ese vapor lo que succionamos. Cuando el líquido tiene sabores o nicotina, viajarán a través de este vehículo -aparentemente inocuo para el organismo y, desde luego, infinitamente más beneficioso que el humo tradicional- aportándonos, no ya solo en su caso la cantidad de nicotina que necesitemos, sino la posibilidad de jugar con el humo, de la misma manera que antes lo hacíamos con el cigarrillo analógico.
En ocasiones la gente a la que le he hablado del cigarrillo electrónico llegan a dudar de que sea posible que este invento genere tanto volumen de vapor, como de humo lo hace un cigarrillo. Puedo asegurar que, curiosamente, la cantidad de vapor que se puede llegar a generar es mucho mayor que la cantidad de humo generada por un cigarrillo normal.
La batería.
La batería en el ecig se corresponde, en el cigarrillo convencional, con el tramo que va desde el extremo incandescente hasta el naciente del filtro, esto es, el cigarrillo en su totalidad sin contar el filtro. Esta batería comúnmente viene provista de un led, que es el toque de glamour, si me lo permiten, del cigarrillo electrónico. Este led está coloca en el extremo donde estaría el ascua en un cigarrillo normal, y puede ser de diversos colores: rojo, azul, violeta, verde, naranja, etc.
Si a esto le añadimos que el cigarrillo puede ser también de una amplia variedad de colores, es posible que las mujeres coquetas puedan “vapear” con un ecig que vaya a juego con la ropa que lleven puesta, por ejemplo. Yo, tengo un ecig negro con el led azul, y más de una anécdota que contar cuando este nuevo invento se cruza con la curiosidad de quien se percata de él.
Para que se hagan una idea de la amplia variedad de modelos que pueden llegar a haber en el mercado, les dejo con un vídeo hecho por Pegaso en el foro www.vapeando.com, y que no tiene desperdicio.
Grandes ventajas con respecto al tabaco y los cigarrillos convencionales.
Es aquí donde he encontrado el motivo para hablarles de este nuevo artilugio. Las ventajas que presenta sustituir el cigarrillo normal por el vapeador o cigarrillo electrónico es amplísima. Por enumerar algunas:
Estas son, amigos míos, algunas de las ventajas que me vienen a voz de pronto a la cabeza, pero, sin lugar a duda, hay más. Solo pensemos en todas las ventajas que tiene el dejar de fumar, añadidas a las ventajas que tiene seguir disfrutando del placer de fumar.
Desde luego, queridos amigos, seguiré hablándoles de este gran descubrimiento en el que he decidido zambullirme de cabeza. Al fin y al cabo, lo único que interesa es saber si esto funciona. Yo llevo un tiempo vapeando y no tengo la más mínima intención de volver al tabaco. Es un comienzo.
Un abrazo, una sonrisa,
Narwhal Tabarca.
Estimados compañeros,
Si eres como yo hace un par de días, y aún sigues con el vicio del humo, te recomiendo que lo dejes. Desde que escribí la entrada anterior no he tocado un cigarrillo, y lo mejor es que no me ha costado nada, después de catorce años con el vicio. Por eso quiero recomendar un método que estoy siguiendo y que me estoy inventando, al mismo tiempo, sin darme cuenta.
Si uno se obliga a dejar el tabaco con la sola fuerza de la mente, el cuerpo seguirá demandando los venenos del humo. Entonces, la solución es sencilla: poner en orden la mente y el cuerpo para que ambos decidan dejar el vicio. ¿Y cómo se hace? muy sencillo.
Sin planificar el dejar de fumar, yo, como se puede ir viendo en este blog, me dediqué hace unos dos meses a hacer ejercicio y seguir una dieta. Pero no pensé nunca en dejar el tabaco. Mi dieta fue dando frutos, mis músculos han ido respondiendo, he aumentado mi masa muscular (no mucho, pero ahí va) y mi resistencia. Pero ha llegado un momento en que el cuerpo me pide desarrollar más los ejercicios cardiovasculares para seguir quemando la grasa que me queda. Claro, con mi poco hábito y mis muchos vicios, corriendo aguantaba lo mismo que sin respirar debajo del agua, es decir, una miseria. Mi motivación por el ejercicio era cada vez mayor pero mis posibilidades eran nímias. El cuerpo tocaba fondo al poco tiempo de empezar los ejercicios y los músculos se quedaban con ganas de más.
Entonces pensé en dejar de fumar. Lo intenté un día, y volví al día siguiente, porque era fin de semana y se trataba de un cigarrillo social. Obviamente seguí fumando luego sin resquemor de conciencia alguno. Pero al pasar el fin de semana, volví a mis ejercicios, y noté que no había adelantado nada en absoluto. Incluso, después de intentar hacer la cuarta semana de los ejercicios de Arnel Ricafranca sentía que me asfixiaba. En el camino de vuelta del gimnasio a casa vine hablando solo, como un loco, recriminándome la poca voluntad que había tenido semanas atrás.
En ese momento me di cuenta que era la voz del cuerpo la que hablaba. Él, que siempre había luchado por tener el vicio vivo, con su meticuloso síndrome de abstinencia, se me estaba quejando porque no podía respirar como debía. Sin darme cuenta, había puesto de acuerdo a la voluntad con el cuerpo. Ambos querían lo mismo: seguir desarrollando las posibilidades de mi cuerpo, y, por supuesto, dejar de fumar para derribar la barrera que se había puesto a lo largo de los años.
Les parecerá un cuento chino, compañeros. Y más cuando han intentado dejar el vicio en varias ocasiones. Pero háganme caso, no piensen en dejarlo, adquieran una rutina de vida saludable: hagan ejercicios todas las semanas, más intensamente cada dos días; sigan una dieta hipocalórica, cuiden un poco lo que comen, eviten las grasas, aprendan de los alimentos cómo consumirlos, beban mucha, mucha agua, dejen los refrescos para ocasiones especiales, y sigan buscando los límites físicos de sus cuerpos. Les garantizo que al final será el propio cuerpo el que rechace el tabaco. Jamás dejar de fumar fue tan sencillo.
Les animo y les apoyo,
Les sonrío y les abrazo,
Narwhal Tabarca.